12 de octubre de 2023Comments are off for this post.

EL SWAHILI ORGULLO PANAFRICANO.

“Shikamoo mzee”  (te doy mis respetos, viejo) le dice el niño al anciano.“Marahaba” (tengo tus respetos) le contesta el anciano.Así empieza, hoy en día, una conversación cualquiera entre un niño y un anciano en Tanzania, dónde el Swahili es la lengua vehicular. No sólo se habla en Tanzania, hay varios países que lo dominan. Y para muchos el Swahili se ha convertido en orgullo panafricano.

Si uno quiere de verdad conocer una cultura y sus valores, es importante aprender el idioma con el que las personas piensan y se comunican. Sólo así se pueden captar ciertos matices que escapan a la observación diaria. En este caso el respeto casi reverencial hacia los ancianos por parte de los más jóvenes. En África, la experiencia, el haber vivido más, se valora mucho.

Zanzibar es el lugar de origen del swahili.
Isla de Zanzibar.

El Swahili es un idioma originario de Zanzibar. Este archipiélago delante de la costa de Tanzania, en el Océano Índico, fue primero un enclave militar portugués y luego pasó a ser un Sultanato Omaní que los árabes impulsaron hasta convertirlo en uno de los centros comerciales más importantes del mundo. En Zanzíbar se comerciaba con esclavos llegados de todo el Este de África y también con especies. Con los años pasó a ser un protectorado británico, hasta el año de su independencia y posterior anexión a Tanzania.

El Swahili nace por la necesidad de comunicarse entre gente con orígenes diversos. De los portugueses conserva palabras como “chupa” (botella). En cambio de los ingleses, muchos de los avances tecnológicos. Sobre todo aquellos relacionados con los automóviles que antes de su presencia no existían en la isla, por ejemplo palabras como “breki” (brakes, frenos), “gia” (gear, cambio de marchas), “betri” (batery, batería).

De los árabes muchísimos verbos, entre ellos, “fundisha” (enseñar), “jifunza” (aprender), “fikiri” (pensar). También los días de la semana. Por ejemplo “Ijumaa” (viernes), que para los hablantes de Swahili es el último día de la semana.

De los dialectos bantús de los esclavos conserva la practicidad aplastante de los africanos. Los meses del año siguen una lógica total: Mwezi wa Kwanza (primer mes, para referirse a enero) y así hasta Mwesi wa kumi na mbili (doceavo mes, diciembre). Los verbos, cortos y directos. Kuja (venir), Kula (comer), kufa (morir).

El Swahili es un idioma que comparten tanzanos, keniatas, algunos malauís, mozambicanos del norte, algunos ugandeses, ruandeses y burundeses e incluso algunos congoleses. Si existe un idioma panafricano éste sería el Swahili. Motivo de orgullo y signo de africanidad. Contrapunto a la fuerte herencia colonial. El Swahili definitivamente se ha convertido en orgullo panafricano.

Swahili orgullo panafricano.
Mapa de los hablantes de Swahili.

Aunque tiene tiempos verbales (presente, pasado, pasado inmediato y futuro) no es un idioma difícil de aprender. La fonética es muy parecida a la española, se lee como de pronuncia. Cuando un “mzungu” (blanco) lo habla, los africanos se ponen contentos. Es signo de la humildad del visitante, que ha tenido la generosidad de intentar comunicarse con ellos en su lengua propia. Enseguida aparecen sonrisas, le lanzan a uno puyas bienintencionadas, que son siempre signo de confianza entre interlocutores, y automáticamente disminuye el precio de venta de los productos que se le ofrecen. 

Nota sobre el autor.

Soy de Barcelona pero vivimos en Kenia desde hace años. Mi esposa y mi hija son keniatas. Aunque Dalia
Adventures es una empresa joven, llevo más de 16 años en el sector, siempre trabajando para el mercado
español. Empecé guiando viajes en varios países del continente africano. Desde hace unos años,
compagino el acompañar a grupos con aquellas funciones que abarcan la gestión integral de una agencia
de viajes. Además, soy periodista y me gusta escribir sobre lo que más me gusta: el continente africano. Cuando tengo tiempo libre y mi familia quiere descansar, lo aprovecho para colaborar con varios medios, entre ellos el diario El País. Además tengo un blog que encontrarás en nuestra web: www.daliaadventures.com (en el apartado Noticias de Kenia).

8 de agosto de 2023Comments are off for this post.

EL SANTUARIO DE ELEFANTES DE RETETI, UN OASIS INESPERADO PARA LOS ANIMALES DEL NORTE DE KENIA.

Esta reserva gestionada por la comunidad samburu rescata a animales amenazados por la sequía persistente

Jordi Rovira Padrol. Reserva de Namunyak. Condado de Isiolo (Kenia).

El conductor del vehículo turístico excede de largo el límite de velocidad de la carretera y no levanta el pie del acelerador, ni siquiera cuando pasa por uno de los múltiples controles de policía. “No hay problema, saben que conviene ir rápido para evitar atracos”, se justifica. Quienes tienen años de experiencia al volante se ponen en alerta cuando llegan al norte de Kenia. Pero la carretera era mucho más peligrosa hace unos años, dice el hombre, cuando era una pista polvorienta y llena de baches, y los coches se veían obligados a ir despacio.

El paisaje de las últimas dos horas de camino antes de llegar al Santuario de Elefantes de Reteti, en la Reserva Natural de Namunyak, impresiona. El corredor montañoso de las Matthews se levanta majestuoso sobre las llanuras del Condado de Isiolo. La modernidad que transmite la nueva carretera choca con la presencia de guerreros de la etnia Samburu ataviados con sus abalorios tradicionales, y armados con kaláshnikov para proteger a sus rebaños de camellos. Son un pueblo que se dedica a la ganadería y que no ha renunciado a sus tradiciones.MÁS INFORMACIÓN

Son los mismos samburu los que gestionan el Santuario de Elefantes de Reteti, un oasis inesperado para animales en situación de riesgo a medio camino entre Nairobi y la frontera etíope de Moyale. El peligro al que se enfrentan esos animales desde hace años, en todo caso, no se puede combatir con AK-47: se trata de la sequía persistente que castiga la zona. Se acumulan las malas temporadas de lluvias en Kenia y la situación es todavía peor en el norte del país, donde el ganado muere por falta de agua y los pastores se desesperan ante la perspectiva de perderlo todo. En cambio, en Reteti, crías de elefantes, jirafas reticuladas, babuinos, oryx, kudus y gerenuks (distintos tipos de antílopes), en muchos casos huérfanas o abandonadas por sus manadas, se benefician desde 2016 de una estructura que los samburu cuidan con el mismo celo que a sus rebaños.

Rusia Lenamatyio, uno de los cuidadores del centro, nació muy cerca del santuario. También samburu, el oficio le viene de familia. Su padre es guardabosques en la Reserva Nacional de Buffalo Springs, a pocos kilómetros, pero, antes de ser ranger, trabajó en la granja de un ruso que se estableció cerca de su casa. “Tiene mala memoria, no recordaba su nombre, pero el tipo le impactó mucho y decidió bautizarme con el nombre Rusia”. En el centro trabajan 104 miembros de los samburu. Solo el veterinario residente pertenece a otra etnia. Es el único que nació a más de 10 kilómetros de allí.

Entre todos mantienen una maquinaria que ha logrado éxitos impensables cuando arrancó. Reteti ha reintroducido en la naturaleza a 10 elefantes, y este año esperan su turno 13 ejemplares más. Los elefantes consumen unos 700 litros de leche diarios, que se compran a más de 800 pastores locales diferentes. Solo en leche, el centro gasta unos 30.000 euros al año. Lenamatyio prosigue sus explicaciones mientras enseña las instalaciones. “Alimentamos a los elefantes con leche de cabra porque estos animales tienen una alimentación muy parecida a la de los elefantes”, asegura. En cambio, añade, las jirafas la reciben de los camellos, por el mismo motivo.

Hay 46 elefantes tutelados en el Santuario de Elefantes, ninguno de ellos adulto. Los animales viven en libertad, pero acuden al centro por voluntad propia cada tres horas para recibir su botellín de leche y pasan la noche en establos, donde duermen a salvo de los ataques de depredadores. El veterinario realiza análisis y asigna a cada animal un determinado biberón, a cuya leche se le añade la cantidad exacta de nutrientes que este necesita. Cada botellín lleva el nombre de un animal. “Pasamos tanto tiempo en compañía de los elefantes que sabemos diferenciarlos y les ponemos nombres”, dice Lenamatyio con una sonrisa de marfil.

De vez en cuando, en su trabajo de conservación, los samburu utilizan métodos poco ortodoxos y muy imaginativos. Cuenta Peter Lenasalia, el gerente del proyecto, que para simular situaciones de peligro real y preparar a los elefantes para el día de su reintroducción en la naturaleza, el personal de la reserva se disfraza con máscaras de león. “Nos dedicamos a asustarlos mientras otros ponen rugidos por megafonía”, narra. De esta manera, explica con seriedad, los elefantes sabrán que no deben acercarse a los felinos, a los que tienen que temer. Lenasalia, que tiene una carrera universitaria en Ciencias Medioambientales y está estudiando un posgrado en gestión turística, habla con sus compañeros en lengua samburu. Cuando se dirige a alguien ajeno al centro, lo hace en un inglés académico.

El mantenimiento de los paquidermos forma parte de un engranaje que enriquece en paralelo a la economía local. El Santuario de Elefantes de Reteti no recibe fondos ni subvenciones del Gobierno. Se financia con donaciones privadas. La Fundación Sarara, uno de sus principales benefactores, impulsa proyectos de apoyo educativo y sanitario a la comunidad samburu, y cuenta con varios alojamientos sostenibles en la zona.

Otra fuente de financiación son las visitas regulares de turistas, durante las cuales los cuidadores del centro explican detalladamente la labor que se realiza en el santuario. El inicio del tour en el Santuario de Elefantes de Reteti coincide con la hora de alimentación de los animales. Es entonces cuando se pueden apreciar los lazos creados entre la fauna y los cuidadores. “Los visitantes pueden mirar, pero no tocar”, dice Rusia Lenamatyio. El objetivo principal, explica, es la reintroducción de los elefantes en la naturaleza. “Por eso evitamos la interacción entre los animales y los humanos ajenos al centro”, subraya.

La visita suele terminar en Elephant’s Rock. Esta roca del tamaño de un edificio de dos plantas, que antaño servía de escondrijo a cazadores furtivos, es hoy el lienzo de una de las obras de arte más emblemáticas del francés Youri Cansell, conocido en redes sociales como @mantra. Este cotizado artista callejero, famoso por sus grandes murales con motivos naturales que decoran paredes en muchas de las grandes capitales europeas, colaboró con la causa realizando una ilustración de un elefante que impresiona por su realismo. La roca se ha convertido en un centro de reunión para la comunidad local. También en una sala de convenciones informal en la que los cuidadores del centro imparten charlas de concienciación a las nuevas generaciones samburu. Allí les explican que la conservación del entorno natural puede ser una salida profesional para ellos, una fuente de ingresos alternativa por la que vale la pena apostar.

Nota sobre el autor.

Soy de Barcelona pero vivimos en Kenia desde hace años. Mi esposa y mi hija son keniatas. Aunque Dalia
Adventures es una empresa joven, llevo más de 16 años en el sector, siempre trabajando para el mercado
español. Empecé guiando viajes en varios países del continente africano. Desde hace unos años,
compagino el acompañar a grupos con aquellas funciones que abarcan la gestión integral de una agencia
de viajes. Además, soy periodista y me gusta escribir sobre lo que más me gusta: el continente africano. Cuando tengo tiempo libre y mi familia quiere descansar, lo aprovecho para colaborar con varios medios, entre ellos el diario El País. Además tengo un blog que encontrarás en nuestra web: www.daliaadventures.com (en el apartado Noticias de Kenia).

10 de mayo de 2023Comments are off for this post.

EL COCHE KENIATA QUE RETOMA EL SUEÑO DE NYAYO CAR.

Mobius tiene la fábrica en Nairobi y construye el coche keniata “para los keniatas”.

Fundada en 2011 por el inglés Joel Jackson, fabrica vehículos resistentes y baratos. Se ven pocas unidades en circulación pero los hay y sorprenden por la simplicidad en su diseño. Según su página web están creados para resistir las malas condiciones de las carreteras keniatas y ser asequibles para la emergente clase media del país. Una unidad de la nueva versión del Mobius II cuesta aproximadamente unos 10.000 euros al cambio.

No es el primer vehículo de fabricación keniata de la historia. Ya en 1986 el Gobierno de Kenya se propuso crear la marca Nyayo Car. El proyecto estaba impulsado por el entonces Presidente Daniel Arap Moi, que se lo encargó a un equipo de ingenieros de la Universidad de Nairobi. La idea era crear el primer fabricante de coches del continente. Un proyecto ambicioso que llegó a poner en el mercado varios prototipos que iban desde una pickup a unas versiones más deportivas del mismo modelo, bautizado como Pioneer. La presentación del primer ejemplar se hizo por todo lo alto en el Estadio de Kasarani, en la capital del país. Fue un fracaso sonado porque el vehículo sólo pudo avanzar 400 metros antes de sufrir su primera avería. El proyecto Nyayo Car quedó definitivamente aparcado por falta de fondos al cabo de poco tiempo.

Hay otros fabricantes locales que intentan competir contra las importaciones de vehículos japoneses que, de momento, copan el mercado africano. La ugandesa Kiira o la nigeriana Innoson son las más importantes.

Inauguración del Nyayo Car Pioneer en el Estadio de Kasarani en 1986.

Nota sobre el autor.

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2 de abril de 2023Comments are off for this post.

KENIA ES EL LABORATORIO MUNDIAL DEL PAGO POR MOVIL.

Kenia es el laboratorio que sirvió de campo de pruebas de las grandes compañías de telecomunicaciones para implementar el pago a través del móvil. Todo empezó en 2003 cuando Vodafone, a través de su filial keniata Safaricom, lanzó la aplicación M-pesa.

En Kenia muy poca gente tiene cuentas bancarias. Tampoco utilizan ya casi el dinero en efectivo para realizar sus transacciones económicas. Entonces ¿cómo realizan sus pagos?

Más del 60% de sus habitantes realizan pagos y cobros de dinero a través de su teléfono móvil. No les hace falta tener un aparato de última generación, pueden operar perfectamente con teléfonos analógicos, sin internet. Se calcula que diariamente se mueven unos 20 y pico millones de euros a través de esta aplicación.

¿Cómo funciona M-pesa?

Con la compra de tu tarjeta SIM registrada a tu nombre obtienes un número personal de M-pesa, con el número secreto que elijas.

Imagina que tienes que pagar el alquiler de la casa, o mandarle dinero a tu madre, que sigue viviendo en el pueblo.

Coges el dinero en efectivo y lo llevas a uno de los quioscos que forman parte de la red de distribución de M-pesa. Mires dónde mires vas a encontrar uno.

Le das el dinero en efectivo al quiosquero y él, que tiene dinero cargado en su cuenta personal de M-pesa, te lo manda a ti por SMS a cambio de una pequeña comisión. Cada quiosco tiene bien visibles un cartelito con las comisiones, que son públicas y van por tramos en función de la cantidad que envías.  Entonces, ya con el dinero cargado en tu teléfono, se lo mandas con un simple SMS a la persona o entidad que desees.

Esta persona que ha recibido tu dinero podrá pagar lo que quiera por SMS. Porque todas las tiendas, esto incluye las vendedoras informales de la calle, tienen también su número de M-pesa dónde recibir los pagos de los clientes. Nadie necesita ya el dinero en efectivo para realizar sus compras.

Una red de distribución omnipresente

Kenia es el laboratorio de pruebas de las grandes operadoras telefónicas. En África, ante la falta de oportunidades laborales, la gente se autoemplea emprendiendo pequeños negocios de todo tipo. Se necesita muy poco para formar parte de la red de distribución de M-pesa. Así que miles y miles de pequeños empresarios se convierten en comisionistas de esta aplicación tan útil. A cambio, Safaricom tiene la mejor red de distribución posible con miles y miles de pequeños quioscos que cubren la totalidad del territorio nacional y posibilitan las transacciones. 

Kenia es el laboratorio de prueba. Con los años y demostrada la utilidad de la aplicación, el sistema ha saltado a otros muchos países africanos.

Nota sobre el autor.

Soy de Barcelona pero vivimos en Kenia desde hace años. Mi esposa y mi hija son keniatas. Aunque Dalia
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Además, soy periodista y me gusta escribir sobre lo que más me gusta: el continente africano. Cuando
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UN ENTIERRO EN KENIA

Un entierro en Kenia. Ha muerto Abdullah, un niño de dos años. Preparan su cuerpo en la morgue de Kisumu y posteriormente lo transportan en una pickup hasta el lugar del entierro.  

Jordi Rovira (kisumu). Kenia.

Los vehículos que integran la comitiva fúnebre decoran con un lazo rojo los retrovisores, para obtener la condescendencia de la policía y evitar el pago engorroso de sobornos en alguno de los controles rutinarios de carretera. El cuerpo de Abdullah se entierra en el terreno familiar en Asembo, una localidad en la mismísima orilla del Lago Victoria.  

La muerte inesperada de un niño es algo bastante habitual en Kenia, un país con un porcentaje de mortalidad infantil elevado. La serenidad de los asistentes al evento sorprendería a la mentalidad europea, mucho menos acostumbrada a este tipo de dramas.  Pero esto es un entierro en Kenia .

En este caso, la actitud general del personal contrasta con los chascarrillos que corren entre el núcleo íntimo de la familia del muerto. La autopsia al fallecido desveló que Abdullah murió brutalmente asesinado. Aunque hay rabia e impotencia, no pueden hacerla pública, porque la policía ha pedido que mantengan en secreto la verdadera causa de la muerte. Para no poner en alerta al asesino y evitar su fuga. De hecho, los investigadores creen que el autor del crimen podría ser alguien cercano a la familia e incluso que se encontrara entre los asistentes al entierro.

En Asembo, una localidad a escasos kilómetros de la línea del ecuador, el sol martillea a los pescadores desde bien pronto por la mañana. Por la noche se duerme bien, pues el lago se encuentra a unos 900 metros de altura respecto al nivel del mar y las noches son frescas. Cuando se apaga el sol, hay que andar con cuidado, pues los hipopótamos abandonan el Lago y salen a pastar. A veces se comen los cultivos de los vecinos, pero es ilegal cazarlos. Como compensación, de vez en cuando aparecen representantes de la kenya Wildlife, el departamento gubernamental que se encarga de la protección del patrimonio natural y matan a algún ejemplar. Son ocasiones de fiesta, dónde los vecinos se reúnen para compartir la carne del animal. Comen juntos y se cuentan historias.

No es un núcleo urbano, ni siquiera llega a pueblo. Apenas cuatro o cinco familias se reparten un territorio seco, desangelado y poco productivo. Las casas, de barro y tejado de chapa, no tienen electricidad ni agua corriente. Prácticamente aislados y sin esperanza de que el Gobierno invierta para hacerles llegar la luz, cada casa tiene un pequeño panel solar, que da luz a un par de bombillas y permite recargar las baterías de los móviles analógicos. No da para más.

La familia de Abdullah tiene un par de conflictos serios abiertos. Estos litigios centran las pesquisas de la policía.

Los vecinos, pobres de solemnidad, hace tiempo que venden la arena de su terreno. Excavan, descompactan la tierra y la venden a empresas constructoras, que se la llevan en camiones. Han excavado tanto que los alrededores parecen una zona de guerra, con pequeños precipicios y taludes de más de 4 metros de altura por doquier. El padre de Abdullah mantuvo una discusión acalorada con los vecinos la misma semana del asesinato de su hijo. Las excavaciones y perforaciones del terreno han llegado cerca de su parcela y los taludes ponen en riesgo los cimientos de su propia casa, que podría volcar ante la llegada de las lluvias. Los vecinos, por su parte, desconfían del padre de Abdullah, que si se queja a la autoridades, podría poner en peligro su única fuente de sustento.

La tradición, muy importante en África, es a veces una de las causas que obstaculiza el progreso de este continente.  El segundo conflicto que mantiene la familia de Abdullah es con miembros de su propio círculo familiar.  El bisabuelo del niño era polígamo y tuvo hijos con cuatro esposas diferentes. La transmisión de los bienes patrimoniales no se hace por escrito en testamentos ante notario, sino que todo se lega mediante unas normas y supuestos derechos tradicionales que, a la larga, son fuente de innumerables conflictos.  Hay una parte de la familia lejana que le reclama al padre de Abdullah el terreno dónde viven.

Un entierro en Kenia , y todo el mundo calla.

La falta de educación y la desconfianza en la capacidad de la Administración para arbitrar sobre litigios cotidianos hace que a veces los africanos decidan arreglar sus conflictos a la brava. Es cuando este continente se muestra más bestia. Y dan ganas de escapar de él.  Muchas veces las turbas enfurecidas meten a los ladrones dentro de una columna apilada de neumáticos, los bañan en gasolina y les prenden fuego. Hay otros muchos ejemplos.

Esta misma semana en la isla de Lamu, hubo seis asesinatos, quema de casas, y dos secuestros que inicialmente las autoridades adjudicaron a Al Shabaab, un grupo terrorista de origen somalí. Pasados los días las investigaciones apuntan a que estos crímenes podrían estar motivados, en cambio, por algún tipo de conflicto por la propiedad de tierras. Ante tales sospechas, el Coordinador Regional John Elungata pedía a través de la prensa local algo que podría sorprender por obvio: “Si alguien está en tu tierra y hay un problema, no mates y sigue el procedimiento adecuado”.

Sorprende la actitud del padre de Abdullah y también la de sus hermanos y familia más cercana. Ante esta desgracia, han optado por darle tiempo a la policía para que resuelva el crimen. Es un entierro en Kenia.

Nota sobre el autor.

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KENIA TIENE REMERA OLIMPICA

Kenia tiene remera olimpica. Cuando Asiya Mohammed tenía 2 años fue atropellada por un tren al cruzar la vía cercana a su domicilio, en Kenia. Cuando tenía 7, se quedó huérfana.

A los 29, Asya se ha convertido en la primera remera de Kenia en clasificarse para los Juegos Paralímpicos de Tokyo.

Se metió en el remo porque había subido de peso, y su familia le recriminó que se hacía cada vez más difícil ayudarla en determinadas situaciones. La oferta deportiva para atletas paralímpicos en Mombasa, su ciudad, se limita a tenis en silla de ruedas, badminton y remo. Se centró en este último “por el buen ambiente” que rodea a este deporte.

Kenia tiene remera olímpica por primera vez porque Asiya consiguió su clasificación para los Juegos de Tokyo después de ganar la final de skiff, embarcación de un solo tripulante, en categoría PR1 en el preolímpico africano celebrado en Tunis en 2019.

Después de su buen concurso en Tunis la Federación Internacional de Remo le prometió dos botes. Uno para entrenar y otro para competir. Todavía los está esperando.

“No quiero acabar la última, soy muy realista”, admite. Pero tiene una determinación inquebrantable y no se plantea parar de remar “hasta que gane una medalla en los juegos”. Ya es todo un hito porque Kenia tiene remera olimpica.

Se da la circumstancia, además, que en Kenia el remo es un deporte muy residual, con muy pocas licencias federativas. Hay otros deportes como el boxeo, el fútbol, el Rugby y sobre todo el atletismo, que es el deporte nacional por antonomasia. Hay grandes campeones del atletismo como Eliud Kipchoge que aparecen en carteles publicitarios por doquier.

Nota sobre el autor.

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NAKURU TIENE LA SONRISA MANCHADA

Samuel trabaja de taxista en Nairobi, la capital de Kenia, y entabla una conversación amistosa con su primer cliente del día, el cronista de esta historia. La charla transcurre por el típico cauce protocolario. A qué te dedicas, qué tal el negocio, cuántos hijos tienes y el típico tirón de orejas a los políticos nacionales. Nairobi es como Madrid y otras capitales, todo el mundo tiene un pueblo o un lugar de origen, así que es lógico preguntarle a uno de dónde es. Ahí la cosa se pone interesante. ¿No lo adivinas? Suelta, con una sonrisa exagerada para mostrar que Nakuru tiene la sonrisa manchada.

Jordi Rovira. Nairobi (Kenia).

La mirada desconcertada de su interlocutor hace que Samuel se auto responda. Soy de Nakuru, y lo puedes ver por mis dientes manchados. Efectivamente los dientes del taxista son pequeños, de color marrón y están claramente picados. Como si de pequeño se hubiera dado un buen atracón de dulces.

Cómo se da cuenta que el tema interesa, sigue contando. ‘El agua de Nakuru está contaminada y a todos los de la zona se nos quedan los dientes así. Cuando veas a alguien con la sonrisa marrón, pregúntale de dónde viene y ya verás que te dice de Nakuru.’ Samuel no está acomplejado, y dice que no le importa, que sus dientes son fuertes, pero inmediatamente afirma que preferiría tener la dentadura blanca. 

Los hombres keniatas son presumidos. Los que se lo pueden permitir van al barbero un par de veces al mes. La atención al cliente es extraordinaria en estos centros de belleza para hombres. Después de un buen afeitado las chicas del local hacen la manicura a los clientes y rematan la faena del peluquero con un buen masaje en el cuero cabelludo. Afeitado, manicura y masaje por unos 20 euros, una fortuna para muchos habitantes del país. El cliente tipo: un hombre trajeado de entre 40 y 60 años,  y la muñeca decorada con un reloj del tamaño de un plato. Posiblemente sea alto funcionario del Gobierno o del Ayuntamiento de Nairobi, que tienen la sede en el Central Business District capitalino, dónde se encuentra esta peluquería. Trabaje dónde trabaje, sale del local oliendo a rosas y sintiéndose un hombre rico.

Uno, que no está acostumbrado a este tipo de cuidados, y ha venido exclusivamente a cortarse el pelo, declina educadamente las ofertas de las chicas del local. Al final, por dar trabajo, acepta que Mery le haga un ‘face scrubb’ – sin tener ni idea de lo que es, ni conocer a Mery de nada.

Sonrisa picada, ¿será Mery de Nakuru? Efectivamente. Esto ya da para investigar.

Sí, los niveles de fluoruro del agua del Condado de Nakuru son exageradamente altos.  Según los expertos, la presencia de este substancia en el agua potable en niveles que superen los 1,5mg por litro pueden ser dañinos para la salud, causando fluorosis dental – dientes pequeños, picados, marrones y que se caen a trozos – y debilidad ósea en general. La mayoría de keniatas, exceptuando aquellos que viven en las grandes urbes, no tienen acceso al agua canalizada y la obtienen del subsuelo. Los pozos de Nakuru multiplican el límite recomendado de fluoruro por cinco.  

El fluoruro en cantidades razonables ayuda a prevenir las caries. En exceso, pica y mancha los dientes de los niños menores de 8 años, durante el periodo de formación de la dentadura. Los viajeros internacionales pueden estar tranquilos. No afecta a la dentadura de los adultos ni a las exposiciones puntuales en los niños.

Las autoridades keniatas dieron la alarma durante un estudio llevado a cabo en una campaña de reclutamiento del ejército. El número de aspirantes rechazados por no dar el peso suficiente se disparaba en el Condado de Nakuru. Consecuencia directa de la debilidad ósea causada por el exceso de fluoruro.

Ante la pasividad de los que tienen poder para descontaminar el agua de Nakuru, algunos recurren a remedios caseros de filtraje. Compran huesos de vaca y los carbonizan a temperaturas superiores a los 600 ºC en atmósferas con poco oxígeno. El resultado final genera carbón activado, de gran porosidad y buena capacidad de retención de substancias contaminantes.

Siendo realistas, la solución sería hacer llegar agua canalizada de calidad a todos los habitantes del condado. Pero esto es África y las sonrisas de Nakuru seguirán manchadas por mucho tiempo.

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KENIA: DE DIANI BEACH AL GOLFO PERSICO.

Aunque Reino Unido y los Estados Unidos siguen siendo el principal destino de los migrantes laborales Keniatas, en los últimos años los países del Golfo Pérsico han puesto el ojo en África para nutrirse de mano de obra barata para poder afrontar sus grandes proyectos, como el Mundial de Fútbol que se celebrará en Qtar en 2022. La diáspora manda dinero de vuelta a casa y es una importante fuente de ingresos para la economía Keniata, aproximadamente un 5% del PIB nacional. Kenia: de Diani Beach al Golfo Persico cuenta la historia de una de las miles de inmigrantes que buscan trabajo en cualquiera de los países árabes.

Jordi Rovira (Diani Beach, Kenia).

Karen ha intentado ya varias aventuras empresariales pero no consigue despegar. La última fue comprar un fardo de ropa de segunda mano y venderlo por piezas de forma informal en la calle. Su hija pequeña Brigitte vive con ella en su pequeña casa de 10 m2 en Diani Beach, una localidad turística cerca de Mombasa, a orillas del Índico, en Kenia. Su hija mayor, Jane, está estudiando en la universidad en Nairobi gracias a un programa de becas del Gobierno, que cubre los gastos de formación pero no las dietas ni el alojamiento.

Jane y Brigitte son hijas de padres diferentes. De los padres no sabe nada. O eso parece, si no es que lo dice para que su interlocutor se apiade de ella y le preste dinero. No sería extraño que dijera la verdad, pues en África hay un alto porcentaje de madres solteras. Ante el embarazo muchos hombres desaparecen y no se responsabilizan. Ellas ni siquiera intentan perseguirlos pues la laxitud de la justicia ante estos casos y las tradiciones familiares las desmotivan a la hora de buscar que el hombre pase, como mínimo, una pequeña pensión. Aguantan y callan.

Apenas le llega para comer, pagar la casa y los gastos de sus hijas. Confía mucho en que Jane la ayude en la economía familiar cuando acabe la universidad. Pero hasta que esto no pase tiene que arremangarse. Pero no es fácil tirar adelante un negocio, sobre todo cuando los posibles compradores, sus vecinos del barrio, no tienen tampoco mucho. Ahora ha decidido cambiar su estrategia.

Hace dos días acudió al vecindario una mujer en representación de una importante agencia reclutadora de personal para los países del Golfo Pérsico. La representante, que tampoco va muy boyante ni ha estado nunca en ninguno de los países que representa, se lleva una comisión por cada trabajadora que consiga. Ahí hacen falta limpiadoras, trabajadoras del hogar, guardas de seguridad, obreros de la construcción, y personal de servicios varios.

A Karen le ofrecen un contrato de 2 años de limpiadora. Y un sueldo de unos 500 euros mensuales al cambio. Con eso tendrá que sufragar todos sus gastos de alojamiento y comida, pero es lo que gana un profesor de la escuela pública en Kenia. Le centellean los ojos pues para una persona sin formación ni perspectivas profesionales es una oportunidad. En África no hay trabajo a menos que te lo fabriques tú misma. Para sobrevivir hay que emprender un negocio y que te salga bien.

No es que a la reclutadora le salgan candidatas por todas partes. Hay necesidad pero también miedo. Son muchísimas las historias de la diáspora Keniata en el Golfo que relatan infinidad de abusos laborales. Reclutadoras que te piden grandes sumas de dinero para garantizarte el empleo. Jornadas de 12 horas siete días a la semana sin cobrar pagas extras. Salarios que se pagan a 90 días. Infraviviendas abarrotadas de gente para los trabajadores. Además de la necesidad de obtener el permiso de tu actual empleador para poder cambiar de trabajo.

A Karen no le queda otra.  Aunque sabe que no podrá llevarse a Brigitte con ella y que se perderá una parte muy significativa de su infancia, decide mandar la solicitud de empleo a la reclutadora. En pocas semanas estará subida a un avión rumbo a lo desconocido. Siente una mezcla de sentimientos: esperanza de una vida mejor para sus hijas y un miedo atroz. Nunca ha salido antes de Diani Beach.

Nota sobre el autor.

Soy de Barcelona pero vivimos en Kenia desde hace años. Mi esposa y mi hija son keniatas. Aunque Dalia
Adventures es una empresa joven, llevo más de 16 años en el sector, siempre trabajando para el mercado
español. Empecé guiando viajes en varios países del continente africano. Desde hace unos años,
compagino el acompañar a grupos con aquellas funciones que abarcan la gestión integral de una agencia
de viajes.
Además, soy periodista y me gusta escribir sobre lo que más me gusta: el continente africano. Cuando
tengo tiempo libre y mi familia quiere descansar, lo aprovecho para colaborar con varios medios, entre
ellos el diario El País. Además tengo un blog que encontrarás en nuestra web: www.daliaadventures.com
(en el apartado Noticias de Kenia).

2 de abril de 2023Comments are off for this post.

KENIA NO QUIERE CARBON VEGETAL.

El carbón vegetal sigue siendo una de las principales fuentes de energía para cocinar en los hogares con pocos recursos económicos de Kenia. El sector crea más de 700.000 empleos y mueve más de 400 millones de euros anualmente. Es una de las industrias líderes del país junto al turismo, la horticultura y la exportación de té, café y flores talladas. Pero Kenia no quiere carbon vegetal en las cocinas de los hogares de sus habitantes.

Para producir carbón se quema madera en una atmósfera con muy poco oxígeno, en un proceso que se conoce como carbonización. Las técnicas usadas para generar carbón vegetal en África son muy rudimentarias y con una eficiencia limitada. Los productores utilizan hornos tradicionales en los que se apila madera y se quema cubierta de tierra.  Para producir una tonelada de carbón vegetal se necesitan 10 toneladas de madera.

Esta producción tiene lugar en áreas rurales de provincias como Kitui, kajiado, Baringo y Río Tana. De allí se transporta en camiones hacia las grandes ciudades.

El saco de carbón cuesta en Kenia unos 20 euros. Pero las mujeres lo venden en el mercado dividido en pequeñas cantidades, para que sea accesible a los bolsillos de las compradoras. Una técnica muy extendida en África, dónde hasta los ajos se venden separados por dientes.

Para tratar de paliar el alto coste medioambiental de esta industria, el condado de Kitui prohibió en 2018 la venta y la exportación de su carbón vegetal fuera de la provincia. Un mes después se aplicó una moratoria a nivel nacional que paralizó su transporte, su producción y su uso. Pero esta prohibición no es efectiva y ha acabado por incentivar el contrabando.  

El Lago Victoria, en el vagón de cola del cambio.

Por poner un ejemplo: en kisumu, una población de más de dos millones de habitantes situada frente al lago Victoria, el carbón vegetal se sigue usando de manera generalizada y se transporta ilegalmente desde Uganda, dónde su producción todavía no está prohibida.

El gobierno central está haciendo esfuerzos para facilitar el uso del butano y otros gases licuados del petróleo como fuente de energía en los hogares keniatas a través de subsidios y otras intervenciones. Pero el Gobierno de Kenia no quiere carbon vegetal pero la batalla para eliminarlo no ha hecho más que empezar. Va para rato.

Nota sobre el autor.

Soy de Barcelona pero vivimos en Kenia desde hace años. Mi esposa y mi hija son keniatas. Aunque Dalia
Adventures es una empresa joven, llevo más de 16 años en el sector, siempre trabajando para el mercado
español. Empecé guiando viajes en varios países del continente africano. Desde hace unos años,
compagino el acompañar a grupos con aquellas funciones que abarcan la gestión integral de una agencia
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Además, soy periodista y me gusta escribir sobre lo que más me gusta: el continente africano. Cuando
tengo tiempo libre y mi familia quiere descansar, lo aprovecho para colaborar con varios medios, entre
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(en el apartado Noticias de Kenia).

2 de abril de 2023Comments are off for this post.

UNA ALTERNATIVA A LOS BANCOS DE KENIA.

Hay unas 7.000 cooperativas activas en Kenia con más de 14 millones de afiliados y se han convertido en una alternativa a los bancos de Kenia. Para que vean la importancia de estas cifras, hablamos de un país de 55 millones de habitantes. Las cooperativas son una alternativa al sistema bancario tradicional y  mueven tanto dinero que representan aproximadamente el 30% del PIB de Kenia. Están reguladas por un organismo público que se llama SASRA.

Jordi Rovira. Nairobi (Kenia).

Estas cooperativas o SACCO sirven a sus afiliados como herramienta para ahorrar y para conseguir préstamos de manera relativamente fácil. Los keniatas necesitan estos préstamos para emprender pequeños negocios y autoemplearse. Esto es así porque sólo un 10% de los trabajadores de Kenia trabajan para alguna empresa y por lo tanto tienen contrato. El resto se dedican a la economía informal y dependen de su ingenio e iniciativa para emprender pequeños negocios y conseguir que funcionen. No sólo se piden créditos para emprender negocios. Se calcula que 9 de cada 10 casas que se construyen en Kenia usan dinero prestado de estas cooperativas. Así pues las cooperativas, con unos requisitos mucho más laxos para dar créditos, se han convertido en una alternativa a los bancos en Kenia.

La palabra Sacco es la abreviatura de SAVING AND CREDIT COOPERATIVE SOCIETY. Los hay más fuertes que otros. El Stima Sacco, que inicialmente agrupaba a los trabajadores de la compañía pública de electricidad Kenya Power, se ha convertido en uno de los más potentes del país. Ofrece a sus inversores dividendos que se reparten anualmente y créditos que se devuelven en cómodos plazos a un 12% de interés aproximadamente. El crédito máximo que se otorga a cualquiera de los afiliados no puede superar en tres veces su capital invertido. Con un tope de unos 20.000 euros al cambio.

Martha es profesora de Swahili y de francés en la escuela Braeburn de Kisumu, dónde aprenden los hijos de los padres más ricos de la ciudad. Su salario le da para alquilar un piso para ella sola y ayudar a su familia. Desde luego ha salido a su madre, una profesora de secundaria ya retirada, que con el sudor de su frente consiguió que Martha y sus dos hermanos estudiaran en la universidad.

Además de su sueldo como profesora, se saca un extra dando clases de Swahili a extranjeros interesados en conocer el idioma. Es una mujer con iniciativa y sabe moverse para conseguir dinero. Forma parte de la cooperativa de su escuela, a la que ingresa parte de sus ahorros y a la que, a cambio, pide préstamos para invertir en negocios. Su última aventura empresarial ha consistido en alquilar dos hectáreas de tierra cultivable por tres años. Allí empleará a jornaleros para plantar caña de azúcar que luego venderá a alguna de las refinerías de la zona, que compran el género a los terratenientes locales. Con esta operación, Martha espera triplicar el capital invertido.

Moses, que conduce la moto-taxi que lleva al autor de este artículo a una de las tres cafeterías que hay en Kisumu, explica cómo compró la flamante motocicleta Honda que conduce. “La reina de los piki pikis”, dice, que es como se denominan aquí este tipo de vehículos. Invirtió sus ahorros en un Sacco. Pidió un crédito, y cada día deposita 300 ksh – 3 euros al cambio – en la cuenta de la cooperativa para devolverlo. Se muestra orgulloso de la operación y afirma que en muy poco tiempo habrá pagado por completo el crédito de 1.200 euros que pidió, gracias al cuál, se convirtió en un trabajador autónomo. Desde luego, las cooperativas son una alternativa a los bancos de Kenia.

Nota sobre el autor.

Soy de Barcelona pero vivimos en Kenia desde hace años. Mi esposa y mi hija son keniatas. Aunque Dalia
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de viajes.
Además, soy periodista y me gusta escribir sobre lo que más me gusta: el continente africano. Cuando
tengo tiempo libre y mi familia quiere descansar, lo aprovecho para colaborar con varios medios, entre
ellos el diario El País. Además tengo un blog que encontrarás en nuestra web: www.daliaadventures.com
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